A poner en juego la ESI

A poner en juego la ESI

Quizás seas de las docentes que ya se cansaron de usar año tras año las mismas láminas de los aparatos reproductores. O sentís que algunos de los libros con perspectiva de género que incorporaste hace poco no te permiten que niños, niñas, niñes o adolescentes hablen de sexualidad, de lo que les pasa realmente. Se animen a contar sus propias historias.

Y es que el texto, la lámina o la ficha de trabajo son recursos que están absolutamente escolarizados. Son parte de cualquier otro tema que aborda la escuela. Pero la sexualidad no es un tema más, no es un contenido igual que el resto. ¿Cómo lograr entonces que se incorpore a lo escolar pero no pierda su cualidad diferenciada del resto de los temas? Algunos ítems de la ESI son más específicos: los órganos sexuales, los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual por ejemplo. Pero la educación sexual integral es a la vez conceptos, valores y actitudes, y atraviesa completamente lo humano.

Te puede gustar más o menos la matemática o podés tener más o menos facilidad para escribir un cuento o memorizar las capitales del mundo., pero la sexualidad te va a interpelar quieras o no porque forma parte de cada uno, tengas la edad que tengas.

Por eso al abordar la ESI en el aula (o en el consultorio, el espacio comunitario o la salita del barrio, ya hablaremos de otros espacios en próximos posteos) no sólo vas a mover las estructuras y los pre conceptos de tus alumnes, sino que tus prejuicios y tu propia historia se van a tambalear. ¿Y entonces? ¿Nos animamos o no a tomar estos temas? ¿Aceptamos el desafío o lo dejamos pasar? Aunque decidas no abordar ningún contenido de sexualidad (y obviando que la ESI es ley) la realidad es que te va a salir a buscar aunque no quieras en cada situación cotidiana. Porque ser mujer, varón o disidencia; un episodio de violencia en el noviazgo o el abuso de un alumne, son cosas de todos los días.

 

 

Por todo esto, qué mejor que aceptar que la ESI nos transforma, a docentes y alumnes, que las familias también participarán (a veces más activamente, a veces oponiéndose y otras alentando) y que la institución toda pueda ser agente de cambio. Y en este punto es en donde podemos generar un movimiento más. ¿Por qué no proponer actividades distintas, más dinámicas y menos escolarizadas para abordar la sexualidad? La propuesta es incorporar el juego como una herramienta que no sólo enseña sino que además rompe la estructura de lo escolar.

Recuerdo que hace muchos años cuando trabajaba como maestra en una escuela primaria muy cerrada y estructurada, había instalado junto a mi compañera del otro curso, que para hacer proyectos sacáramos a los chicos y chicas al pasillo. Ese movimiento de espacio nomás les predisponía a lo distinto, se preparaban para el asombro y el interés estaba garantizado. Presentar un contenido, y más aún un tema de ESI, desde el juego predispone a niños, niñas, niñes y adolescentes de manera diferente. Con esa acción les decimos que no haremos más de lo mismo, que algo distinto va a suceder. Y en lugar de decir lo políticamente correcto (algo que muchas veces sucede cuando lo trabajamos desde un libro o desde lo teórico) saldrán a la luz los verdaderos prejuicios, los temores y todo aquello que muchas veces no surge en la clase común de ESI.

Entonces…a poner en juego la ESI!!

¿Me cuentan si alguna vez usaron juegos para abordar ESI? ¿Qué observaron? ¿Qué beneficios pudieron captar? ¿Algo que no haya servido?

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